Hace un mes le hicimos una visita y no sucumbió, desde entonces ha permanecido en la tranquilidad de su templo, debido a que por, circunstancias de la vida de los Héroes de Akelarre, no pudimos juntarnos para volverlo a intentar. Pero hoy se hizo posible, llegamos frente a N'kari y tras una dura lucha, no le quedó más remedio que arrodillarse ante nosotros. Con su último aliento y sin dar crédito a lo sucedido, N'kari preguntó: "¿Acaso sois Dioses?", entonces Saelaan clavó su escudo en su tráquea, puso su pie encima y mientras lo pisaba sentenció: